Cómo el R&G TriSuit me ayudó a clasificar al Mundial de Medio Ironman
Cuando llegué al agua en esa carrera, lo último que quería era que mi trisuit se convirtiera en un problema. Y no lo fue.
En la nadada, algo que siempre me había pasado con otros trisuits era el roce en los brazos y el cuello. Con el R&G TriSuit no sentí absolutamente nada. La tela se deslizó con el agua, sin fricciones, sin distracciones. Pude enfocarme completamente en la técnica y el ritmo.
En la bici fue donde más lo agradecí. Son muchos kilómetros encima del sillín y cualquier molestia se multiplica con el tiempo. El pad del R&G TriSuit hizo su trabajo perfectamente: soporte real sin incomodar, sin rozaduras, sin que mi mente se fuera a otro lado. Solo pedaleé.
En la corrida, los bolsillos traseros fueron un detalle que marcó la diferencia. Llevé mis geles ahí sin que se movieran, sin que jalaran el trisuit, sin perder el ajuste. El fit se mantuvo perfecto de principio a fin, como si el trisuit hubiera sido hecho para mis medidas.
Crucé la meta y clasifiqué al Mundial. El R&G TriSuit estuvo ahí en cada metro.
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